Alejandría.
Pérgamo.
Maguncia.
Aldo.
Hueso.
Trapo.
Plomo.
Tinta.
El largo oficio
de impedir
que los muertos
terminen de morirse.
Luego—
la boca blanca.
Un hambre
más suave.
Ciega.
Minúscula.
Paciente.
El piojo
del libro
devora
desde dentro.
El estante
parece
intacto.
__
Se casó.
La casa
recibió
su columna.
Pan.
Leche.
Un zapato
de niño
olvidado
bajo
la escalera.
Todo
encuaderna.
__
El gusano
dice
madera.
Él dice
días.
__
No enviado.
No perdido.
Desgastado.
Un monje
levantó
una vez
a Virgilio
del pergamino
para salvar
la página.
Él copia
la letra
de otro.
__
El espejo
rosa
de la niña.
Estrellas
de plástico.
Un diente
ausente
en la sonrisa
pintada del marco.
Ensaya
otro rostro
frente
a un espejo
que no alcanza
la altura
de los hombros
de su hija.
El vidrio
aprende
a su extraño.
La habitación
sigue siendo
más padre
que él.
__
Pronto,
sólo
la sobrecubierta.
Todo
lo que valía
la pena leer
era prestado.
__
La mujer
calcificándose
en la casa.
Sus costillas,
muros de carga.
Los hijos
treparon
por su esqueleto
hasta la edad adulta.
Él entró
en otra
piel.
__
El lenguaje
se alquila
por minutos.
Se devuelve
sin huellas.
__
Palimpsesto.
Raspa
la tinta.
La herida
todavía
se lee.


