Querías hacer crecer un árbol de ilusiones. 

Querías que comiera de sus frutos, que preparara con ellos jugo y mermelada.

Querías que me ocultara bajo la sombra de sus ramas y que nunca mirara al sol; me amenazabas con historias de terror. 

Hasta que un día, en lugar de mirar hacia arriba, abandoné tu regazo. Cavé un hoyo profundo y me hundí en la humedad de la tierra. 

La raíz del árbol estaba podrida: cientos de gusanos la rondaban, y sin darme cuenta, comenzaron a crecer en mis ojos y en mis manos. Entraron por mi boca y anidaron en mi estómago. 

Salí corriendo y jamás regresé a la sombra de tu regazo. 

Aún hoy, después de mucho tiempo, siento a los gusanos reptar por mis piernas y asomarse por mis oídos.

Foto de Jan Kopřiva: https://www.pexels.com/es-es/foto/naturaleza-oscuro-italia-neblinoso-11386856/
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