Hola,
Tú escribías la lista del súper, y más de una de nosotras te pidió que firmaras como la mamá. Sabes que a nosotras nos cuesta más. Cuando hablamos de ti solo lloramos…
Aunque nos sea difícil irte a ver, no creas que no te necesitamos.
Cuando escuché lo que le pasó a tus gatitos, di vuelta el ropero de nuestra vieja; partí corriendo a la feria pa reemplazarlo y que no se diera cuenta.
¡Son bebés! No saben lo que hacen. El gato mea y caga y juega, y a veces cuando juega rompe las cosas… así como yo rompí el mueble.
Con las cabras haremos unas completadas y sopaipillas pa juntar plata para el veterinario, ¿quedó la mamá y un solo gatito, cierto? Tienen que estar sanitos.
Si algo le hubieran hecho a la Chinita… ella te extraña cada noche. Algunas madrugadas llora. Me levanto y la veo sobre tu cama, la cargo y la acuesto conmigo.
Hasta ella sabe que no es lo mismo…
Eso, estamos juntando platita. Nos ha ido súper bien, alcanzará para el mueble de ustedes. No es justo que estén con todas sus cosas ahí revueltas en cualquier parte.
Prométeme que responderás. Yo te prometo que haremos todo lo posible para pagar las pastillas. Ahí es horrible, todos los días ven tanta cosa fea, ¿y no les dejan dar ni un poco de amor?
Empieza a hacer frío ya y la Chinita no me deja sentarme sin subirse a mis piernas.
La tomo en brazos como hacías y le canto esa que inventaste:
China, chinita
Me da su patita
La afirma en mi carita
¡Y tira mis bigotes!
Sé que quieres a tus gatitas tal cual como quieres a la Chinita. ¡Cuando salgas las tendrás a todas peleando!
Así que responde, ya, no te desaparezcas, que aquí te tenemos presente. Tienes gente que te quiere y necesita escucharte. No es como que unos muros te hayan parado antes.
PD: Necesito tus manos. ¡Nadie en el barrio sabe ni pasar el hilo por la aguja!
Foto de Micah Boswell en Unsplash



