I

La Miztontli cincelaba
con esa eterna juventud
que se hace del pasado macizo del ocelotl:
un guerrero implacable y redentor.

Pintaba de sol y grana,
bajo el cielo azul,
a su Miztli de la esperanza.

Apollo nació
de la naturaleza y de la idea,
con garras en las manos protectoras.

Sus ojos, abiertos a la luz:
pupilas fijas y amarillas;
un rostro infinito
de enjutas mejillas.

Danzaron sus cabellos negros
al sonido de un akatlapitstli
sonoro y hueco.

Era un tumulto de pequeños bigotes
que, al salir en desorden,
arrojaban un tsotsoyoka de lucha.

Lindo mistoj de obsidiana,
que el cántaro llenaba
de una presencia honda,
tejida de las sombras

II

Seguía su leyenda,
casi borrada de la historia.

Por su lomo viajaba la tolantsij,
polvo leve de memoria adherida;
y en sus pasos de púrpura húmeda
dormían, los ennegrecidos por la guerra.

Caminaba entre nopales y piedras,
el pequeño tolontik,
con lanza y escudo.

Había visto los astros
y se había llenado de pasión
como reloj que canta las horas antiguas.

III

En la mecahuehuetl
su lenguaje análogo
traducía los signos
dispersos del viento.

Por sus orejas, como abismos,
hechizaba los sortilegios
de la música.

Gato chalani,
que, al soñar
constelaba chispas mágicas.

En su corazón llevaba
la espina de una pasión;
cuando la guerra rugía,
cruzaba el campo,
y caía como flecha.

Vencía a las guerreras akismekatl
en un negro manto
florecido del ocaso.

IV

Sobre la tierra ardiente,
el solitario ixkanaktsij
miraba las ascuas
de un crepúsculo morado.

Para Apollo,
los humanos eran lalakatik
claros bajo su mirada.

En su sencilla ternura,
nosotros, los tlacameh
éramos modestos y bondadosos.

Su amor era majkajya,
y también de malakajni:
abstracto y elástico.

V

Gato etl,
devanando
los hilos de teokuitlaxochitl,
flor de oro que arde sin consumirse:

curaste a los enfermos de yeliztli,
y te hicieron teotl.

Príncipe de tu teocalli
a la deriva en el mar del momento,
compañero de tantas mutaciones
en esta centelleante rotación de kaxtoli,
sin principio ni cierre.

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Carlos Martínez Toribio
Carlos Martínez Toribio. Nací en un pequeño poblado al sur de Puebla el 23 de octubre de 2000. Estudio la carrera de Ingeniería Mecánica en la Facultad de Ingeniería, CU.

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