Para Ricardo Yáñez
De nuevo las jacarandas están desiertas
de flores.
Ráfagas de aire difunden el canto
de un sólo grillo,
¿dónde están los otros?
El viento se detiene por miedo a su propio silbido.
El pavimento se queja:
—nadie lo escucha.
Ayer, cuando me fui, la tarde olía a gasolina;
hoy, la noche huele a tristeza.
Miro mis pies de verano:
pisan
la
primavera.




Súper interesante este poema. Tiene la fuerza de un Haiku: es evocativo y tiene un ritmo e imágenes contundentes que nos enseñan a escuchar y a ver la Poesía. Bien por esta escritora !