Buda se yergue a tus pies
cuervos devoran tu sexo
flores revisten la tumba
de los monjes vagabundos
la noche cabalga inmortal
por el sendero de tus ramas
hacia los templos profanos
que nacen de tus cabellos
un ojo crece de ti
se abre en paz, en silencio
una sonrisa fugaz
un eco al sur:
cementerio



