Nació a finales del siglo XX
y heredó el nombre de su bisabuelo.
En tanto habitante de Puebla,
presenció la pobreza
que lo hizo abandonar
su suelo natal, antes de que
se le condenara a una vida.

Llegó a la Ciudad, y no sabía
por qué: con su cabeza de dos años,
consideraba ese sitio su hogar.
Aprendió, como niño, a inspirarse
exclusivamente en lo positivo;
su inalterable extranjería
lo hizo tener un lenguaje peculiar,
sin forma, sin acento, y aun así,
concebía la cultura,
leía sus solemnes ponderaciones
sobre el futuro que le aguardaría.

Su historia de carne y hueso
a la Ciudad de papel se adhirió
como lo son sus recuerdos e ilusiones
en las fronteras temporales,
de conciencia ligera
y frívola transición.

Todo lo recordaba a su manera,
secreto que ardía y lo excluía
del mundo unánime,
cargando un sentimiento de culpa
que se volvió una enfermedad
compensada por la lucidez
que lo obligaba a recordar su patria.

Vendrá otro poeta,
sin saber cómo vivir, pero sabiendo,
en cambio, cómo morir.

Foto de Pedro Lastra en Unsplash
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Carlos Martínez Toribio
Carlos Martínez Toribio. Nací en un pequeño poblado al sur de Puebla el 23 de octubre de 2000. Estudio la carrera de Ingeniería Mecánica en la Facultad de Ingeniería, CU.

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